Pasión: emoción que genera valor

El reconocimiento, descripción y gestión de las emociones es un reto para este siglo XXI.

Hemos avanzado mucho. Empezamos, incluso, a conocer las relaciones entre neurotransmisores, emociones y sentimientos. Las neurociencias nos acercan al interespacio entre biología molecular y psicoemociones. Hablamos de oxitocina y dopamina cuando nos sentimos emocionados, con alegría, cuando estamos entusiasmados.

Pero venimos de unas épocas cartesianas en las que sólo pensábamos que la lógica era nuestra fortaleza, reprimiendo sentimiento y pasión. La verdad, sin embargo, es ecléctica; la realidad tiene más dimensiones. Lo cortical y lo racional se fusionan con el límbico y lo emocional, sin olvidar que nuestro cerebro más primitivo toma decisiones rápidas, a veces sin pedir permiso a nuestro córtex.

En el centro de este universo de emociones y conocimientos está la pasión, es un poderoso estado afectivo de gran intensidad.

Piensa un momento, y recuerda cómo te sientes cuando estás apasionado por hacer algo que te motiva o algo que amas.

Realmente es una emoción intensa. Engloba entusiasmo y deseo. Vive cerca del pensamiento positivo y genera una fuerza que sobresale, pura energía emocional. Es entusiasmo hecho acción.

Tal es el valor de ésta emoción, que conecta el talento con el propósito y da sentido a la aptitud y fuerza para alcanzar el objetivo, la misión.

Walt Disney decía: "este ratón es mi familia", expresando su ilusión por su trabajo e inventiva. O, como describe John Eliot en Overachievement, “la pasión puesta en tus talentos genera alto rendimiento, no sólo por creer que lo vas a conseguir sino porque estás absolutamente dedicado a conseguirlo, con convicción y confianza”.

Un amigo me contaba que cuando paseas por empresas como Google u otras que cuidan la confianza, compromiso o la pasión por lo que están haciendo, en realidad ves niños jugando apasionadamente por sus retos. No es necesario ir a Silicon Valley, puedes verlo en gente que trabaja para los demás como voluntario. Lo vemos en nuestra propia empresa con algunas personas.  

¿Quieres alto rendimiento e innovación? Nacen de entornos de confianza, compromiso y pasión por lo que se hace.

Cuando la pasión está asentada en la confianza -coherencia, consistencia, reciprocidad, comunicación asertiva-, los retos no sólo son asumibles, sino que se perfilan como ampliamente superables. Aquí nace el entrelazamiento de pasión y confianza. Es muy difícil desarrollar pasión si no confías en ti, en tu entorno, en tu organización, en que lo que haces tiene sentido, es valorado, realmente aporta a la estrategia y a los valores. Por tanto, la pasión sólo puede surgir desde la confianza.

Una ventaja de la pasión en tu quehacer es que genera “luz”, un impacto positivo, atractivo, que irradia a los demás. Es contagiosa, pudiendo incluso modificar el entorno, y cultiva emociones positivas en los demás.

La pasión es una poderosa emoción. Genera valor en tu desempeño, en tus relaciones y en los entornos donde se favorece.

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Eudald Parera Riera
Director Corporate Training